Fitch ratifica la fortaleza financiera de El Salvador y reconoce estabilidad en la era Bukele

 


La agencia internacional Fitch Ratings volvió a confirmar lo que millones de salvadoreños ya ven en las calles: El Salvador avanza con rumbo firme.


En su más reciente evaluación aplicando su nueva metodología global, Fitch ratificó la calificación de deuda soberana de largo plazo del país en ‘B-’ con perspectiva estable, además de otorgar una calificación de recuperación ‘RR4’.


Este resultado coloca al país en una posición clara: no hay señales de retroceso, y el modelo económico y de gobernanza impulsado por el Presidente Nayib Bukele continúa mostrando estabilidad en medio de un entorno internacional complejo.


Un país que deja atrás la incertidumbre

Con la nueva metodología, Fitch eliminó la observación temporal que mantenía sobre la nota del país y aplicó su modelo actualizado, el cual por primera vez incorpora escenarios de recuperación ante eventuales impagos.


Incluso bajo esos supuestos más exigentes, El Salvador mantiene la proyección estable, algo que no todos los países de la región pueden decir.


La entidad recalca que la deuda senior no garantizada permanece alineada con la calificación soberana porque el país presenta perspectivas de recuperación promedio, aun considerando un nivel de endeudamiento cercano al 87 % del PIB hacia finales de 2024.


A pesar de ese escenario, la outlook sigue siendo estable, enviando un mensaje directo a los mercados:


El Salvador no es un país de riesgo inmediato. Es un país estable, predecible y con una administración capaz de sostener sus compromisos.


Gobernanza fuerte: el sello de la era Bukele

En los indicadores ESG, Fitch otorgó al país una puntuación de relevancia ‘5’ —su valor máximo— en aspectos claves como:


Estabilidad política

Estado de derecho,

Calidad institucional,

Control de la corrupción.

Estos elementos, medidos a través de los Indicadores de Gobernanza del Banco Mundial (WBGI), colocan al país en una posición media del 41 %, reflejando avances sólidos en institucionalidad y combate a la corrupción.


En palabras sencillas:
El Salvador está construyendo una estructura de Estado más sólida, estable y confiable para inversionistas y mercados globales.


Factores que podrían impulsar aún más la calificación

Fitch señala que, si el país continúa por la ruta actual —especialmente con una consolidación fiscal sostenida— podría obtener mejores notas en futuras revisiones.


Los elementos clave que podrían elevar la calificación incluyen:

Reducción progresiva del peso de la deuda sobre el PIB.
Aumento permanente en las reservas internacionales
Continuidad en la estabilidad política y la capacidad institucional.

Todo indica que este escenario es posible, considerando el ritmo de transformación económica y administrativa que vive el país.


¿Qué podría afectar la calificación?

De acuerdo con Fitch, los riesgos que podrían presionar la nota a la baja serían:


Un deterioro significativo en las finanzas públicas.
Aumento elevado de necesidades de financiamiento.
Pérdida importante de liquidez externa.

Sin embargo, la calificación estable demuestra que ninguno de esos riesgos es inminente y que las políticas actuales sostienen el equilibrio macroeconómico.

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