Honduras se disculpa tras crítica al modelo Bukele



En Centroamérica, la seguridad no es solo política interna. Es diplomacia.

Un cruce de declaraciones entre funcionarios de Honduras y el presidente salvadoreño volvió a demostrar que el llamado “modelo Bukele” trasciende fronteras y genera debate regional.


Lo que comenzó como una postura técnica sobre derechos humanos terminó escalando a nivel presidencial.


El origen del desencuentro

El nuevo ministro de Seguridad de Honduras, Gerson Velásquez, emitió comentarios sobre la aplicación del modelo salvadoreño fuera de El Salvador y la necesidad de proteger derechos humanos, incluso en el combate al crimen.


La reacción no tardó.


El presidente Nayib Bukele cuestionó esa postura y advirtió que una visión que priorice derechos de criminales podría poner en riesgo la vida de miles de hondureños.


El intercambio evidenció que la estrategia salvadoreña de seguridad se ha convertido en referencia —y también en punto de fricción— dentro del istmo.


La disculpa oficial

Ante la controversia, el secretario de Comunicaciones de Honduras, José Argueta, ofreció disculpas públicas.


Aclaró que las declaraciones del ministro podían interpretarse “subjetivamente” y que no representaban una política de Estado.


“Cada país toma sus decisiones. Lamentamos si fueron mal tomadas en el país hermano, El Salvador. Pedimos disculpas”, afirmó.


Argueta subrayó que Honduras mantiene una ruta propia en materia de seguridad bajo la visión del presidente Nasry Asfura, y reiteró que la prioridad es la cooperación regional.


Seguridad: un problema sin fronteras

Más allá del episodio diplomático, el fondo del debate revela una realidad estructural.


La inseguridad en Centroamérica es transnacional.


Trata de personas.
Tráfico de armas.
Redes criminales que cruzan fronteras sin pasaporte.


En ese contexto, las estrategias nacionales inevitablemente se comparan, se critican y se observan con lupa.


El modelo que divide y redefine

El “modelo Bukele” se ha convertido en símbolo político regional.


Para algunos, es ejemplo de control territorial y reducción drástica de homicidios.
Para otros, representa un debate abierto sobre derechos humanos y equilibrio institucional.


Lo cierto es que su impacto no se limita a El Salvador. Genera conversación en Honduras, Guatemala y más allá.


Más que un roce diplomático

La disculpa hondureña cerró el episodio inmediato.


Pero dejó una pregunta vigente: ¿puede Centroamérica enfrentar el crimen sin coordinar políticas?


Las fronteras políticas existen.


Las estructuras criminales, no.


Y en ese tablero regional, cada declaración pesa tanto como cada operativo.


Artículo Anterior Artículo Siguiente